Présentation de l'éditeur
Quince años despues decidí con nostalgia recorrer el camino que hacía cuando niño, en mi diario reparto de periódicos. Veía las mismas casas y recordaba uno a uno cuáles eran mis clientes. Entonces la vi, estaba mas viejita, ya andaría por los 90.
-Disculpe, señora, ¿Se acuerda de mí?
Me miró con cierta intriga, hurgó un poco en su memoria y me contestó en son de pregunta:
-¿El diariero del perrito?
-¡Sí, abuela! Un poco mas crecido.
-¡Ay, qué cosa maravillosa! Yo a todos les cuento del perrito del diariero. ¡Qué gracioso! ¿Te acordás? Yo acá dejaba la plata del diario, acá el agua para el perrito. Roby se llamaba, ¿no?
-Sí.
-También acá ponía la comida de mi gato, que Roby limpiaba todas las mañanas. ¡Ja,ja,ja! ¡Qué perro mas confianzudo! (Muy confianzudo, pensé para mis adentros)
Las mañanas no fueron las mismas desde que no vinieron más. Eran parte de nuestra alegría de cada día, como el amanecer, ¿viste?, como el cantar de los pájaros. Apenas escuchábamos ¡diario! ¡diario! saltábamos de la cama a esperarlos. Roby abría la puerta de la casa y nos saludaba a todos mientras desayunábamos. Vos, con un poco de vergüenza, lo llamabas desde afuera. Mirá hijo, en mis largos 95 años no vi nada igual a ese perro. ¿Sabés escribir?
Contesté que sí, con cierto pudor.
-¡Entonces deberías escribir un libro sobre ese perrito! Sería maravilloso poder compartir esa historia con todo el mundo.
Pasaron varios años hasta que finalmente decidí escribirlo. Este libro está dirigido a todos los que aman a los animales y aún creen en la fuerza del trabajo, el amor y la naturaleza.
-T
-Disculpe, señora, ¿Se acuerda de mí?
Me miró con cierta intriga, hurgó un poco en su memoria y me contestó en son de pregunta:
-¿El diariero del perrito?
-¡Sí, abuela! Un poco mas crecido.
-¡Ay, qué cosa maravillosa! Yo a todos les cuento del perrito del diariero. ¡Qué gracioso! ¿Te acordás? Yo acá dejaba la plata del diario, acá el agua para el perrito. Roby se llamaba, ¿no?
-Sí.
-También acá ponía la comida de mi gato, que Roby limpiaba todas las mañanas. ¡Ja,ja,ja! ¡Qué perro mas confianzudo! (Muy confianzudo, pensé para mis adentros)
Las mañanas no fueron las mismas desde que no vinieron más. Eran parte de nuestra alegría de cada día, como el amanecer, ¿viste?, como el cantar de los pájaros. Apenas escuchábamos ¡diario! ¡diario! saltábamos de la cama a esperarlos. Roby abría la puerta de la casa y nos saludaba a todos mientras desayunábamos. Vos, con un poco de vergüenza, lo llamabas desde afuera. Mirá hijo, en mis largos 95 años no vi nada igual a ese perro. ¿Sabés escribir?
Contesté que sí, con cierto pudor.
-¡Entonces deberías escribir un libro sobre ese perrito! Sería maravilloso poder compartir esa historia con todo el mundo.
Pasaron varios años hasta que finalmente decidí escribirlo. Este libro está dirigido a todos los que aman a los animales y aún creen en la fuerza del trabajo, el amor y la naturaleza.
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